¿Productividad?
Si de algo tenía esperanza después de la masiva destrucción acarreada por la actual crisis económica en la que nos encontramos, era en que el mundo aprendiera lecciones. Parece ser que estamos destinados a no aprender aunque tengamos la enseñanza en nuestras narices.
¿Algo nuevo? no, nada nuevo. Albert Einstein ya hacia un brillante estudio sobre la crisis en sus “Reflexiones sobre la crisis económica mundial”, parte de su obra “Mi visión del mundo”, y da la casualidad que aquella crisis, era, sino exacta, muy parecida a la actual. Poco menos de un siglo después, la historia se repite y nadie escucho a este hombre y entonces, y nadie atiende a la razón hoy.
¿Parecida? pues bien coincidiremos en que ésta crisis, aparte de las famosas “subprimes” y demás estratagemas tóxicas financieras que dañaron el sistema económico mundial, posee el mismo agravante de aquel entonces, es decir la sobreproducción.
Einstein hacía un análisis del sistema productivo y ya entonces se analizaba la economía de libre mercado y el sistema competitivo y salarial, en el que la fuerza productiva se ve obligada a trabajar por un salario que le permita cubrir sus necesidades básicas, y en la que, de dos fábricas, producirá articulos más baratos, aquella que funcione con la menor cantidad posible de obreros, que a su vez trabajen con la mayor intensidad que la técnica permita. Con lo cual tenemos que existe empleo para una parte de la población y que mientras unos trabajan demasiado, otros quedan fuera del sistema de producción.
Resultante de esto, disminuyen las ventas y la rentabilidad, las empresas quiebran, aumenta el desempleo, las compañías pierden credibilidad ante los bancos, a esto sigue la insolvencia, el retiro de ahorros y por ultimo la paralización de la industria.
Como podéis observar, obviamente y como ya he anunciado, veis, nada nuevo. ¿os suena esta escena? pues claro, es la obra de teatro que estamos representado ahora mismo.
Vale, aceptaré que argumentéis que me falta otra componente en este sistema, de hecho estoy seguro que faltan más, y claro está, para complicar las cosas, a lo anteriormente citado, deberiamos añadir el “globalismo” y el proceso de globalización, que ha complicado el asunto de forma alarmante.
Resulta pues, que a escena parecida, causas similares, nos vienen con la brillante solución de que hay que “ligar los salarios a la productividad”. WTF!
¿Productividad? ¿que parte del problema no habéis comprendido?
Esto es una escalada competitiva mundial que sólo acaba por inanición de los competidores. Por agotamiento, por forzosa retirada del sistema.
En cualquier caso, hagamos un breve análisis del origen de ésta solución. Alemania, eminentemente industrial, sector, donde la producción está milimetrada, donde el señor Koch, coloca la tuerca TX20727 en el tornillo TRA3898, unas 720 veces durante su jornada laboral, siguiendo escrupulosamente el método diseñado por el departamento de métodos y tiempos de la compañía Frankfutter, diseñado exclusivamente y a la médida de dicho proceso, con el fin de minimizar el tiempo que se tarda en completar dicha operación, en concordancia con los tiempos del resto de operaciones que tienen lugar en la cadena de montaje en el que se encuentra situado el perfil que ocupa el Sr. Koch
¿Ligamos salarios a productivad? OK. En ese caso, la cadena de montaje logra gracias al incentivo de un salario mayor el aumentar el número de productos finales, por ejemplo de 720 a 725 diarios. Si producen más, cobran más, si producen menos, cobran menos. Lógico.
Consecuencia directa, fruto del propio sistema de mejora continua que este tipo de industrias posee, es el reestudio de los métodos y los tiempos, y pongamos que el resultado de este estudio, en ansía de productividad, es que por ejemplo una re-organización de los puestos de dicha cadena, redistribuyendo las tareas podría mantener o incluso aumentar la producción, prescidiendo de uno o dos trabajadores aparentemente superfluos, aumentando la eficiencia.
Con lo cual tenemos que existe empleo para una parte de la población y que mientras unos trabajan demasiado, otros quedan fuera del sistema de producción.
No vamos a culpar a la compañía Frankfutter de perseguir la lícita competividad en el mercado, no olvidemos que es una mera victima, al igual que el trabajador, de la economía de libre mercado.
Todo estaría bien, la ligadura sería algo bueno si sólo se quedara en un incentivo que además permitiera un mayor consumo de estos bienes producidos, pero, consecuencia directa de la competitividad es la reducción de costes que sólo puede derivar en prescindir de empleados y en la rebaja de los standares de calidad, en la migración de las factorias a países que signifiquen menores costes de producción, etc… y por supuesto obligando además a toda la industria a someterse a la obsolescencia programada, que asegure el ciclo de consumo, introduciendo la caducidad programada de los productos. ¿alguna vez os habéis preguntado porque los productos actuales duran menos que los de antes…?
¿Qué me decís de ligar la productividad a los salarios en otros sectores?
Hablemos del sector servicios, pongamos por ejemplo una cafetería ¿cual es el indicador de productividad? ¿el número de cafés servidos? ¿de croissants? ¿El número de clientes servidos? ¿El importe diario de caja ganado? ¿tenemos empleados exclusivamente dedicados a servir cafés? ¿El flujo de servicio es constante y regular? No obviamente no sería sostenible económicamente. En éste sector es difícil definir la productividad. No es productividad la palabra, sino eficiencia. Lo mismo es extrapolable a otro tipo de empresas de este sector, sobre todo a aquellas que no venden productos, sino soluciones, a las cuales no se les puede aplicar método ni tiempo, y en las que pretender standarizar tiempo y número de servicios realizados, y hacer que sea rentable, es sucumbir al apaño.
Nuevamente hace hincapie en el papel de víctima tanto de la empresa como del trabajador, víctimas de ésta vorágine destructiva de éste sistema productivo.
No voy a extenderme más, pero espero que al menos, todo lo aquí expuesto nos haga reflexionar, y aunque ya se que no voy a cambiar el mundo, espero que nuestro futuro pueda ser más esperanzador.