Vocaciones tardías
¿De porqué en las postrimerías de mi juventud decidí estudiar Ciencias Políticas? vuelta a la universidad, a los libros, a las noches de estudio, etc…
Precisamente ayer encontré el siguiente texto que me hizo comprender que esta vocación tardía no fue fortuita, sino premeditada…
[…]La profesión del politólogo exige tener un fuerte compromiso intelectual para apreciar, interpretar y explicar los procesos y procedimientos políticos. Ello nos proyecta a convertirnos en personas con la capacidad de encaminar a nuestra sociedad en el proceso de toma de decisiones referente a su desarrollo integral, claro está, acentuando el espíritu humanista, progresista y democrático en nuestras acciones.
Para eso el politólogo requiere de una adecuada formación científica y, sobre todo, ética para enfrentar con valentía los embate del egoísmo, la dominación y el autoritarismo.
Los retos del politólogo son: apreciar, interpretar, explicar, dirigir y , sobre todo , educar en política para que las generaciones venideras no cometan los mismos errores en los que incurrieron nuestras antecesoras y en los que día a día cae la nuestra.Por lo expuesto, es el tiempo de anunciar y afirmar que el politólogo está formado para jugar un rol importante y trascendental en su sociedad.[…]
En resumen, que aparte de poder ayudar al mundo a mejorar social y políticamente, no habría mayor honor para mi, que de aquí a 50 o 60 años, ser ese Stephane Hessel que le diga a los jóvenes ¡Indignaos! (claro que mejor que no haga falta y eso querrá decir que hicimos un buen trabajo en ese tiempo)